El aeródromo militar

“Cruz de los Llanos”  

Guerra  Civil  en   Ávila.  1.936- 1.939

 

I. – Introducción

La ciudad de Ávila fue un lugar de vital importancia para la victoria franquista en la Guerra Civil.  La tristemente célebre Legión Cóndor tuvo, también, como base la ciudad abulense en el aeródromo que se construyó en el paraje situado entre el santuario de Sonsoles y el río Chico, el Aeródromo   “Cruz de Los Llanos”

El Campo de aviación franquista “ Cruz de los Llanos”, destinado al bombardeo aéreo de las posiciones republicanas,  comenzó su actividad en la ciudad de Ávila en el mes de septiembre de 1.936, iniciada la Guerra Civil y con la capital abulense decantada, desde el principio, por el bando nacional. Su nombre hacía referencia a una  cruz de piedra que había en ese lugar.

Al necesitar los nacionales un campo de Aviación cerca de Madrid pensaron al principio en Sanchidrián, que acabó albergando otro aeródromo, pero optaron primero por un mejor enclave como era la extensa llanura existente  en la zona sureste de la capital abulense[1].

El aeródromo se asentaba sobre un amplio conjunto de parcelas que les fueron confiscadas a sus propietarios para uso militar, allanando el terreno y cavando una zanja de saneamiento a su alrededor. El Ejército del Aire del bando nacional se apresuró en su construcción, apropiándose de los terrenos de cultivo que estaban prestos a ser sembrados para una nueva cosecha, de frutos muy distintos a los de  su nuevo y perverso uso. Ocupación de tierras que se realizó con la honda satisfacción de sus propietarios, entre los que se encontraban banqueros, marqueses y rentistas abulenses, más preocupados por llevar sus dineros a otras partes de su querida patria, en las que habían decidido hacer negocios,  que de invertirlos en ésta.

En el plano adjunto podemos observar su situación y sus límites. La antigua carretera que nos sigue llevando al santuario de Sonsoles, delimitaba el aeródromo por el oeste; por el norte, el río Chico; al sur, el alto que nos da vista a Sonsoles y la carretera a San Martín de Valdeiglesias, al este.

[1] Con referencias a Darío Delgado en el blog Sandglass Patrol  sobre El aeródromo de Ávila en la Guerra Civil Española

 

Plano del campo de tiro

Plano del aeródromo “La Cruz de los Llanos”  en Ávila

 

II. – LAS EDIFICACIONES  DEL  AERÓDROMO

Durante los años de la guerra se fueron construyendo edificios en el aeródromo, tales como un polvorín de dimensiones considerables, hangares, barracones para la tropa, dependencias para oficiales y otros edificios de servicio[2]. A día de hoy, se conserva la práctica totalidad de estos edificios, excluyendo los hangares (de los dos existentes, uno se quemó tras la guerra y el otro fue derribado en 2009 durante unas obras de urbanización). Los restos físicos del aeródromo, que hoy en día pasan casi desapercibidos, son abundantes y, actualmente, presentan un buen estado de conservación, que sin duda se ve amenazado si no se les dota de protección.

 

Refugio aereo

Restos de un refugio antiaéreo utilizado por la Legión Cóndor en los terrenos del aeródromo militar “Cruz de los Llanos” [3]

 

[2] Ver en el Anexo el Mural del aeródromo realizado por  María Valero Rufes y Juan José Gómez Jiménez

[3] Fotografía aparecida en el Mundo de Castilla y León el día 08/07/2009, en una información de Antonio García

 

III. – LA INTERVENCIÓN ALEMANA EN LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA

LA  SINIESTRA LEGIÓN CÓNDOR

 

Las razones geoestratégicas y de política de alianzas son las que primaron  en la decisión de Alemania de apoyar militarmente a los golpistas españoles, de acuerdo con la escritora alemana Sfefanie Schüler-Springorun[4]  quien señala que la posición política alemana era la de que “había que evitar que España y Francia constituyeran un bloque de liberales de izquierda con simpatías hacia la Unión Soviética, de modo que  – según la conocida frase de Hitler de noviembre de 1936 –  “en la próxima confrontación por el nuevo orden de Europa”  el país/España “no se encuentre del lado (…) de los enemigos, sino a ser posible de los amigos de Alemania”.

Bandera Legión

Alemania, en un primer momento, se comprometió únicamente al traslado del ejército africano a la península y fue el propio desarrollo de la guerra el que hizo que la Luftwaffe ( Fuerza Aérea de la Alemania Nazi) enviara  a la Legión Cóndor, mayoritariamente aérea, para entrenar a sus pilotos y probar su armamento para la Segunda Guerra Mundial, haciendo la guerra con  los nacionales españoles.

La noche del 25 de julio de 1936, Hitler había recibido en Bayreuth a unos emisarios de Franco que le trasladaron una petición de ayuda militar para solventar la crítica situación en que se encontraba el bando militar rebelde, con sus mejores tropas inmovilizadas en Marruecos[5]. Johannes Bernhardt, empresario nazi instalado en España, que se convertirá en el hombre fuerte de Goering en nuestro país, a bordo de un Junkers de Lufthansa, es quien entrega la carta de petición a Hitler.

Situación crítica que podría haber hecho fracasar los planes fascistas del ejército rebelde, después de una semana de su golpe de estado, sino hubiera sido por la interesada ayuda que se presta a darle el nazismo alemán y que tanto habría cambiado el rumbo de los acontecimientos y  el futuro de nuestro país.

La Legión Cóndor llegó a la “zona nacional” de España en los primeros meses de la guerra, un mes antes de su ataque genocida sobre Guernica.

Guernica

¡No olvidamos!

Eran unos 5.000 hombres, la flor y nata de la aviación alemana, algunos de ellos hijos de los pilotos de la Primera Guerra Mundial.

Jordi Barra los describe como “tipos eficaces, asquerosamente eficaces. Brutales. Su capacidad y su empeño en destruir eran tremendos. Ves a gente fría, que iban directos al grano. Con mucha planificación”[6] .

 Su último comandante fue el teniente coronel  Wolframvon Richtofen de 41 años de edad y primo del “as” de la aviación alemana Manfred von Richtofen, el mítico “Barón Rojo”, muerto en combate en la Primera Guerra Mundial.  Él fue quien ordenó en 1937 a la Legión Cóndor bombardear la ciudad vasca de Guernica, una acción que en todo el mundo se convirtió en un símbolo de los horrores de los bombardeos aéreos. En septiembre de 1938 Richtofen fue ascendido y sirvió como asesor del General Francisco Franco, hasta que regresó a Alemania en mayo de 1939 para disponer el regreso de la Legión Cóndor.

La fuerza de la Legión comprendía, según Hugh Thomas, unos cien aviones: “un grupo de batalla formado por cuatro escuadrillas de bombardeos de doce aviones cada una, un grupo de cazas de una fuerza equivalente y una escuadrilla de hidroaviones, de reconocimiento y experimental. Estaba apoyada por unidades de cañones antiaéreos y antitanques y por dos unidades lindadas formadas por cuatro compañías, con cuatro tanques cada compañía”

A la Legión Cóndor le acompañaban tropas auxiliares, entre las que se contaban secciones de proyectores, destacamentos de transmisiones, unidades de detección tierra-aire, unidades de ambulancias, una compañía de señales y destacamentos de motoristas

Las unidades aéreas permanecieron dotadas en su totalidad con personal exclusivamente alemán hasta 1938, año en el que paulatinamente fueron agregándose a las tripulaciones pilotos españoles del bando nacional.
Bandera Legión

La  intervención de la Legión Cóndor en la Guerra Civil española tenía una razón de ser muy práctica: debía servir para experimentar y poner a punto la Luftwaffe – la fuerza aérea alemana –  (conseguiendo 20.000 soldados con experiencia de combate) y para asegurar a los nazis los minerales estratégicos españoles: cinabrio, wolframio, pirita y hierro, tan necesitados como estaban para la fabricación de su armamento de guerra.

El pago de Franco a Hitler por la Cóndor fue el envío de la División Azul[7] (incluidas las escuadrillas Azules, bajo el mando de Wolfram von Richthofen) a engrosar las filas militares de los nazis en la II Guerra Mundial.

 

[4]   La guerra como aventura. La legión Cóndor en la Guerra Civil española. 1936/1939. Sfefanie Schüler-Springorun

[5]  F. Javier Herrero. La Legión Cóndor y el turismo bélico. El País 04/12/2014

[6] Jordi Barra.  El atlas de la Legión Cóndor. Editorial Dau. El País 04/12/2014

[7]La División Azul estaba compuesta por 47.000 españoles que combatieron al lado de los soldados nazis  en el helador e inhóspito frente del este de la II Guerra Mundial. Carlos Prieto en El Confidencial, 15-04-2016.

Las Escuadrillas Azules eran cinco escuadrillas españolas de aviación que participaron en la II Guerra Mundial, encuadradas en la Luftwaffe alemana, sin relación  con sus compatriotas de la División Azul. http://www.mve2gm.es

 

IV. –  LA LEGIÓN CÓNDOR EN ÁVILA

 

El Aeródromo  “Cruz de los Llanos” en Ávila fue una de las base militares utilizadas por la Legión Cóndor para desplegar todo su arsenal aéreo y antiaéreo de guerra con el que fustigar las posiciones del ejército de la República.

Desfile Cóndor en el Grande

Desfile de la Legión Cóndor en el Mercado Grande

 Desde “Cruz de los Llanos” los bombardeos comenzaron de forma inmediata, como señalan los partes de operaciones de esas fechas que muestran, entre otros, los vuelos del avión utilizado por el general Mola[7].

 Franco y Mola

El dictador Franco y su correligionario el general Mola, detrás con  gafas, salen de misa!!! de la iglesia de Santo Tomé de Ávila.

En “Cruz de los Llanos” también mantenían su propia actividad  la aviación italiana y la aviación franquista, en especial la escuadrilla de caza de García Morato, quien aparece en una fotografía en el aeródromo junto al general Kindelán, jefe de la fuerza aérea española.

Morato y Kindelán

Kindelán y García Morato

Posiblemente los momentos de mayor actividad de bombardeo aéreo fueran los de la batalla de Brunete, en julio de 1937, cuando se desplaza al aeródromo abulense la segunda escuadrilla de cazas de la Legión Cóndor y se suceden los bombardeos republicanos  contra el aeródromo y objetivos estratégicos de Ávila.

A partir del ataque de la aviación republicana al aeródromo que ocasionó fuertes pérdidas, se reforzó la presencia de artillería antiaérea, tanto en las inmediaciones del aeródromo como en toda la ciudad (paredón de Sto. Tomás, proximidades del santuario de Sonsoles, etc.) llegándose a instalar una pieza antiaérea en los tejados de la catedral.

La falta de precisión en los bombardeos  provocó que en ocasiones se viera afectada la población civil. En un bombardeo republicano contra posiciones del bando franquista en Ávila capital y, concretamente, contra el monasterio de Santo Tomás, albergue  – como se dice más adelante – de la Legón Cóndor y sede de la Escuela de Alféreces Provisionales, las bombas destruyeron parte del Colegio “Medalla Milagrosa”, situado en las inmediaciones y dedicado a la enseñanza privada.

MilagrosaAlféreces Provisionales

El colegio Medalla Milagrosa                 Desfile de Alféreces Provisionales  después del  bombardeo                           del Monasterio de Santo Tomás

 

V. – LA DOLCE VITA DE LA LEGIÓN CÓNDOR EN ÁVILA

 

 La llegada de la Legión Cóndor a la capital abulense causó los lógicos sentimientos encontrados. Malestar, rabia e indignación entre los republicanos y antifascistas en general  y entusiasmo y aclamación por parte del clero abulense y de los conservadores fieles al bando franquista.

Los legionarios alemanes se mostraban continuamente de forma engreída y arrogante ante aquellos con quienes coincidían en sus paseos y desfiles por las calles de Ávila. Siendo de destacar  – según una testigo presencial –   la agradable sensación que produce “el rechazo que tuvieron por parte de las jóvenes de la ciudad de las murallas, teniendo que recurrir al alcohol para sofocar sus fracasos amatorios”. Aunque pasado el regusto, hay otras fuentes que aseguran que era la educación femenina que se dispensaba a las chicas de Ávila la que no les permitía que se acercasen a extranjeros, de a saber con qué intenciones.[9]

Los aviadores alemanes eran jóvenes nazis de pura cepa, la élite de la nueva Alemania, con una sensación muy profunda de ser superiores, a los que se ofreció suculentos alicientes como el ascenso  inmediato y un salario muy superior al que recibían en su destino anterior. Para los jóvenes legionarios, España aparecía como un lugar exótico en el que volcar sus fantasías épicas y vivir aventuras, a la búsqueda de gloria y placeres, dinero y mujeres. Se trataba de una suerte de turismo bélico al que muchos de ellos acudieron con su flamante cámara de fotos último modelo.

Sobre el terreno, vivían como privilegiados una cierta dolce vita en un país devastado y hambriento. Vistas sus actividades, tenían una curiosa sensibilidad hacia el maltrato de los animales y consideraban un espectáculo cruel  las corridas de toros. Sentían una gran aversión por la influencia de la iglesia católica y las “demasiadas misas”.

El atraso, los latifundios y la miseria que observaron llevaron a algunos, por razones de modernidad nacionalsocialista y de manera más bien irreflexiva, a considerar que luchaban en el bando equivocado.

Los legionarios alemanes se alojaron en los barracones del aeródromo,  pero también en algunos edificios  gustosamente cedidos  por esa parte de  abulenses conservadores y clericales que esperaban salir beneficiados de una victoria franquista.

Su principal lugar de alojamiento en la ciudad  fue el Monasterio de Santo Tomás, señalando el historiador abulense José Belmonte[10] que «en su recinto y para uso de los legionarios alemanes se instaló, en una de las aulas del Claustro de los Reyes, una capilla protestante»; y añade, con humor: «los de la ‘Cruzada’ y los propios dominicos, todos, hicieron oídos sordos a la instalación de esa capilla luterana; tanta lucha antiluterana comandada casi siempre por la orden de Predicadores (llamados así o dominicos), para ahora (entonces, me refiero) en su mismo templo dominicano tolerar y soportar el montaje de una capilla protestante». Además de una escuela de alféreces provisionales.

 Monasterio Santo Tomás

 Monasterio de Santo Tomás. Ávila

El Colegio “Santa Teresa”  de Educación Infantil y Primaria fue también ocupado por los legionarios, que más adelante parece que  habitaron sus afines de Falange Española y de las JONS.

Colegio Santa Teresa

Aula del Colegio Santa Teresa de Ávila

En el Hotel Inglés, hoy Hotel Continental, que no estaba a la altura de los grandes hoteles, se alojaron los altos mandos de la Legión Cóndor, si bien la  provincia ofrecía otros atractivos, como cuenta el piloto de la Cóndor Adolf Galland:

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Hotel Inglés                                                        Hoy hotel Continental

“En mi tiempo libre iba a menudo al hotel de montaña Parador de Gredos, situado en un paraje de ensueño desde el que se veían unas magníficas cumbres de la sierra cubiertas de nieve, truchas de río y un vino excelente”.

La plaza mayor de Ávila, conocida popularmente como “El Mercado Grande” o “El Grande” albergó también a pilotos alemanes. En este caso, en un lugar tan ideal como los pisos situados encima del café  “Pepillo”, desaparecido después a pesar de la unánime oposición popular, posteriormente edificio de Caja de Ávila y ahora Bankia, cuyo propietario, un afamado banquero de entonces, con tierras propias en el aeródromo, disfrutaba dejando sus casas a semejantes huéspedes.

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 Plaza del Mercado Grande en  Ávila. Coches y kiosco bar al fondo de la Legión Cóndor

“Aparcados frente a la Palomilla se ven los automóviles de la Legión Condor alemana. Al fondo el pabellón de madera que construyeron como bar para su uso exclusivo. La legión Condor no era supervisada por mando español alguno. Su larga lista de privilegios estaba vetada a las propias fuerzas nacionales, como dormir en el casino tras acabar ebrios muchas noche”s[11].

 De acuerdo con el ya mencionado historiador abulense José Belmonte también fueron ocupados por los legionarios de la Cóndor  los locales de la Federación Agraria Abulense, frente a la iglesia de Mosén Rubí; la  iglesia de Nuestra Señora de “La Antigua”, la actual Delegación de Hacienda, el instituto de Vallespín, las escuelas de San Roque y otros lugares.

La arrogancia de la que hacían gala los legionarios alemanes resultaba desagradable, incluso  para algunos de ellos, como puede apreciarse, por ejemplo, en una anotación del diario del legionario Günter Lútzow que recoge la ya citada Sfefanie Schüler-Springorun en su libro referido anteriormente[12], en su pág. 185

           ¡Cae el prestigio! Cada día más. […] En las calles y plazas de la ciudad se comportan con tal grosería y arrogancia que a uno se le revuelven las tripas. […]

 

[9] Diario La Voz. Firmada «Argos». Enero, 1937. Hemeroteca de la Biblioteca Nacional. Madrid.

Noticia recogida por el diario La Voz, enviada por un corresponsal francés (bajo el seudónimo de Argos ) al diario Journal. Relata su impresión sobre la inadaptada convivencia de las tropas alemanas en la ciudad y la «mala acogida» de las mujeres abulenses.

[10] Ávila en la Guerra Civil. José Belmonte Díaz

[11] Ávila. «En la Plaza del Mercado Grande esperando las últimas noticias.» Guerra Civil.   Foto: Harol G. Cardozo. 1936.  Archivo J.L. Pajares.

[12] La guerra como aventura. La legión Cóndor en la Guerra Civil española. 1936/1939. Sfefanie Schüler-Springorun

 

VI. – LA DEVOLUCIÓN DE LAS PARCELAS DEL AERÓDROMO A SUS PROPIETARIOS

 

El ejército franquista confiscó y ocupó las parcelas que constituían el Aeródromo el 1 de septiembre de 1.936

Acabada la guerra los propietarios iniciaron una carrera de peticiones de devolución de sus parcelas al ejército, ya que – decían –  había cesado el motivo para el cual les fueron confiscadas. Sin embargo, no es hasta los  meses  de junio y diciembre de 1.941 cuando  los responsables del ejército nacionalista se avienen a reunirse con ellos.

En esa fecha,  el ejército de los nacionales decide seguir ocupando el Campo de Aviación de Ávila  y opta por pagar una renta por las edificaciones y las parcelas a sus propietarios.

La primera devolución de la que tenemos constancia documental es la de las  casas y tierras de la finca La Sanguijuela, destinada a servicios y necesidades militares,  que se lleva a  cabo el 15 de marzo de 1.945.

En el contrato suscrito entre el ejército franquista y los propietarios de los terrenos y la casa de la finca de La Sanguijuela, se recoge que “el dinero a pagar por el alquiler de la casa será de 174,96 ptas./mes y por los terrenos 58,12 ptas./mes. Teniendo efectos administrativos desde el 1 de enero de 1940, aunque la finca está ocupada desde el 1 de septiembre de 1936”.

La devolución de una parte del resto de las parcelas se produce el 15 de febrero de 1957 y se continúa con el arrendamiento de la demás. La devolución de las parcelas que quedaban, se lleva a efecto el día 16 de marzo de 1964.

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Mapa de los lugares de alojamiento de la Legión Cóndor en Ávila

······· Lugares de referencia de la ciudad

······· Lugares habitados por la Legión Condor

 

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 Mapa de situación del Aeródromo Militar “Cruz de los Llanos” en Ávila

 

 

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 Mural realizado por  María Valero Rufes y Juan José Gómez Jiménez, como queda escrito en la parte superior derecha del propio mural.

 

DOCUMENTOS Y CENTROS DE DOCUMENTACIÓN SOBRE EL CAMPO DE TIRO “CRUZ  DE LOS LLANOS”

 

  • La guerra como aventura. La legión Cóndor en la Guerra Civil española. 1936/1939. Sfefanie Schüler-Springorun
  • La Legión Cóndor y el turismo bélico. F. Javier Herrero . El País 04/12/2014
  • El atlas de la Legión Cóndor. Jordi Barra. Editorial Dau. El País 04/12/2014
  • La División Azul Carlos Prieto en El Confidencial, 15-04-2016
  • Las Escuadrillas Azules mve2gm.es
  • Historia Militar de la Guerra Civil en Madrid. Manuel de Vicente González. 2014
  • Diario La Voz. Firmada «Argos». Enero, 1937. Hemeroteca de la Biblioteca Nacional. Madrid
  • Archivo Histórico del Ejército del Aire en el castillo de Villaviciosa de Odón. Madrid
  • Archivo Municipal de Ávila en el palacio de los Verdugo de la capital abulense.
  • Libros de Sesiones del Ayuntamiento de Ávila desde enero de 1936 a abril de 1939.
  • Darío Delgado en el blog Sandglass Patrol sobre El aeródromo de Ávila en la Guerra Civil Española.
  • Ávila en la Guerra Civil. José Belmonte Díaz
  • La mayor parte de las fofografías incluidas en el artículo han sido copiadas de avilas.es

       Autor: Víctor de Mercado Gacimartín